Toño Gaspar, el peor presidente que ha tenido Chilpancingo 😧

Si hay algo por lo que será recordado el expresidente de Chilpancingo, Antonio Gaspar Beltrán será por su nula capacidad para gobernar el municipio, cuyos habitantes le dieron su voto de confianza y terminó por defraudarlos.

Toda su administración, Antonio Gaspar se la pasó justificando su incapacidad de gobernar.

Quien no recuerda que cuando le exigían las y los ciudadanos que cumpliera sus compromisos de campaña y siempre lloraba y se quejaba que no tenía dinero y que viniera un gobernante de Morena y le dejaba su puesto.


Quien no recuerda el maltrato a la base trabajadora, a quienes se negó a pagarles sus quincenas a pesar de que es un derecho, prefirió ignorarlos y dejar que mantuvieran tomadas las oficinas del Ayuntamiento para no cumplir con sus sueldos, bonos y prestaciones y además los demandó. Siempre hablando de Dios en todos sus discursos , que su familia era lo máximo y terminó divorciado por enredarse con una funcionaria.


Entregó a la a la actual administración, colapsadas las finanzas, tomadas las oficinas por no pagarle sus prestaciones a los trabajadores. Quien no recuerda que dejó solo en su administración una deuda de Capach con la Comisión Federal de Electricidad de más de 75 millones de pesos, más de 200 millones de adeudos al ISSSPEG y cerca de 200 millones de ISR.


Sindicalizó a sus más de 350 trabajadores de confianza colapsando las finanzas del H. Ayuntamiento. Pese a eso, el entonces gobernador Héctor Astudillo le dio 150 millones de pesos de apoyo extraordinario, más 42 millones de pesos del remanente que le dio Hacienda con la firma de un convenio de catastro municipal.


Es entendible que duele y duele mucho, que una mujer que viene de Morena sin recursos extraordinarios pueda gobernar sin quejarse, solo enfrentando los problemas que anteriores administraciones dejaron. Lo que hace Antonio Gaspar es no tener amor ni compromiso con Chilpancingo.


Seis meses bastaron para definir el gobierno de la administración de Toño Gaspar, llorando y quejándose, tomando a Dios como su bandera, y hoy por hoy es recordado por su incapacidad y por ser el más repudiado por la base trabajadora de este municipio.


Hoy se desgarra las vestiduras como es su costumbre, pagando a medios para hacer la guerra sucia a una nueva administración que llegó a gobernar con el pueblo.

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